En el caso de México el sector adolece de una profunda crisis cuando menos en seis grandes apartados, que serán al tiempo los ejes temáticos de estos espacios de discusión:

  • Falta de una Base de Datos Única Nacional: que permita la transversalización del servicio y la atención. Esto aunado a la ineficiente administración de recursos financieros, humanos y materiales, combinado con una estructura administrativa inoperante tanto a nivel federal como de las entidades federativas, derivado del modelo de descentralización del sector salud a partir de 1996 y las reformas a la Ley General de Salud.
  • Cobertura: las diversas instituciones del sector no están diseñadas para garantizar, ni en la parte profiláctica ni en la de atención, una cobertura al total de la población. El déficit en capacidad hospitalaria es dramático, 1.6 camas por cada mil habitantes.
  • Debilidad en el diseño de políticas públicas: puesto que hoy existe un vacío de políticas que impacten de manera sólida en la prevención de los padecimientos típicos de nuestra población. Ni en el nivel normativo, ni en el operativo, se han construido los mecanismos de Estado que permitan, aún sabedores de la inercia de enfermedades crónico degenerativas que la población padece (Gráfico 1), la posibilidad de reducirlas mediante una profilaxis que debe surgir del diagnóstico temprano; así como medidas que impacten de forma directa y contundente en la población con tendencia a estos padecimientos. De esta manera se podría aprovechar de forma importante, tanto la enorme cultura heredada por nuestros pueblos originarios en lo referente a las herramientas tradicionales de salud, como los beneficios de la medicina integrativa y complementaria (con un menor impacto a las finanzas públicas y privadas) si fueran adecuadamente reglamentadas y parametradas para reducir el tipo de padecimientos descritos.
  • Déficit de infraestructura hospitalaria en todos los niveles de atención: hoy en día el total de camas de hospital es de una cama por cada mil habitantes. A nivel estatal, en la Ciudad de México, hay 2.4 camas por cada mil habitantes, siendo el estado con la mayor tasa; por el contrario, en Chiapas hubo una cama por cada 2000 habitantes (Gráfico 1.1) Así pues, la capacidad instalada impide el eficaz tratamiento y reversión de padecimientos que se complican, precisamente, por carecer de la posibilidad de acudir a la atención brindada en estos centros por parte de la inmensa mayoría de los pacientes que requerirían dicho servicio.

Gráfico 1. Diez principales causas de morbilidad por sexo 2014

Posición Hombres Mujeres
Padecimientos Casos Padecimientos Casos
1 Infecciones respiratorias agudas 12,120,993 Infecciones respiratorias agudas 15,372,246
2 Infecciones intestinales por otros organismos y las mal definidas 2,272,667 Infecciones intestinales por otros organismos y las mal definidas 3,246,261
3 Infección de vías urinarias 997,792 Infección de vías urinarias 2,668,760
4 Úlceras, gastritis y duodenitis 529,636 Úlceras, gastritis y duodenitis 968,166
5 Gingivitis y enfermedad periodontal 415,435 Gingivitis y enfermedad periodontal 703,724
6 Otitis media aguda 272,191 Otitis media aguda 367,434
7 Conjuntivitis mucopurulenta 201,215 Vulvovaginitis aguda 355,600
8 Hipertensión arterial 194,258 Hipertensión arterial 286,074
9 Diabetes mellitus 157,793 Conjuntivitis 255,068
10 Intoxicación por picadura de alacrán 146,330 Candidiasis urogenital 235,372

Fuente: SS-SINAVE 2014

Gráfico 1.1. Camas hospitalarias por 10,000 habitantes por entidad federativa, 2005 y 2014

Fuente: SS-DGIS, Recursos del Sector 2005 y 2014. CONAPO, Proyecciones de Población 1990-2030. INEGI, Estadísticas de Salud en Establecimientos Particulares, 2014.
  • Desagregación y parcialización: tanto entre los órganos de gobierno, como al interior de los mismos órdenes en instituciones que provienen de inercias ya rebasadas por la sociedad del siglo XXI y que no ofrecen alternativas para la mejoría de los servicios. Su universo de atención se circunscribe a determinados sectores de la población laboral (como el IMSS o el ISSSTE) y las pretendidas herramientas de atención universal carecen en los hechos de capacidad instalada para atender a la población general.
  • Ineficacia e inequidad en la política de subrogaciones: que privilegia más bien determinadas inercias de negocio a la cura o atención de padecimientos, pues fueron concebidas desde la lógica del gasto público y no desde la óptica del sector en sí, por lo que los parámetros organizacionales no están diseñados para impactar en mejores niveles de salud.